Amalajer. Asociación Malagueña de Jugadores de Azar en Rehabilitación

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La sede del Col.legi d’Economistes de Catalunya (CEC) ha acogido este martes la mesa redonda ‘La dimensión económica de las apuestas deportivas online y la integridad en el deporte’ moderada por el presidente de la Comisión de Economía y Finanzas del Deporte del CEC José María Gay de Liébana.

En la que se han abordado temas como el impacto económico del patrocinio deportivo del fútbol por parte de las empresas de apuestas deportivas online o la relación entre el sector del juego y el del deporte.

En primer lugar, el director de Integridad y Seguridad de Laliga, Alfredo Lorenzo, ha recordado que, según un informe de KPMG de mayo del 2015, el impacto socioeconómico del fútbol profesional integrado por 42 clubs se situaba en torno al 0,75% del PIB, generando un volumen de negocio de 7.600 millones de euros y 140.000 puestos de trabajo.

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Cada año hay 3 millones de jugadores de azar patológicos nuevos.

De acuerdo al siquiatra Rafael Johnson, en República Dominicana el 19 % de los suicidios registrados están relacionados a trastornos de ludopatía o adicción a los juegos de apuestas o azar. 

El siquiatra indica que la adicción a jugar es tan grave que con frecuencia el 85 % de los jugadores adictos o ludópatas, piensa en la muerte una vez se ve envuelto en deudas que no puede afrontar, y por lo general el 49% del total piensa seriamente en la muerte.

Asimismo señala que aunque en el país no se tienen datos precisos, diversas fuentes revelan que a nivel mundial cada año tres millones de adultos se vuelven apostadores patológicos.

Según Johnson, el ludópata no solo se hace daño a él mismo, sino que daña grandemente a la familia, ya que desarrolla características negativas como la manipulación y la deshonestidad, lo que al final termina desintegrando el núcleo familiar.

De igual modo, sostiene que los problemas que conducen a un jugador patológico giran en tres aspectos importantes, que son personal, que es donde el individuo pierde contacto con su familia por la magnitud del problema; pierde contacto con su entorno, es decir, y pierde totalmente el contacto con la comunidad, porque llegan a un momento en que pueden incurrir en faltas graves.

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El 1-X-2 podría estar llegando al final del partido muy mermado. Los nuevos tiempos han relegado al banquillo a uno de los titulares más significativos de Loterías y Apuestas del Estado, que ve cómo poco a poco la recaudación pasa a ser insignificante.

“Yo recuerdo las colas de los sábados a última hora de mucha gente en la puerta de la Administración”, recalca con nostalgia María, dueña de la Administración de la madrileña calle de Emilio Ferrari. “Ahora ves el taco de Quiniela y van para la basura fin de semana tras fin de semana”, se resigna. Y no le falta razón. El mítico juego de los signos está viviendo unos momentos muy delicados. En apenas ocho años, la recaudación se ha visto frenada hasta un 58%. Si en el 2009 se conseguían, de media, 10,3 millones por jornada , esta temporada ha menguado hasta los 4,4 millones. O lo que es lo mismo, de 557 millones a 264 por ejercicio, según el último informe de Loterías y Apuestas del Estado.

La Quiniela cumple esta temporada 70 años desde que se emitía el primer boleto ganador y, a pesar de que el formato sigue creando la ‘adicción’ sana por seguir los partidos de nuestra Liga, sufre ya una crisis severa y, sobre todo, tiene difícil remontar. Durante los últimos años, Loterías y Apuestas del Estado han intentado renovar el formato para intentar atraer a la gente como se hacía hace escasos años, pero sus esfuerzos han resultado en vano. “Yo echaba la Quiniela todas las semanas, tenía mis manías, mis trucos, mis dados… pero desde hace unos años se me han quitado las ganas de hacerla, ya no me gusta”, argumenta un hombre de avanzada edad que se encuentra en la administración de Emilio Ferrari. Hace unas temporadas, el boleto dejaba de tener el odiado y querido, a partes iguales, el pleno al quince para hacer más fácil la combinación ganadora. “Eso era lo que daba dinero y lo que te mantenía en tensión a la hora de prepararla. Hay mucho cuento chino ahora”, se lamenta el mismo señor mientras rellena la Primitiva. Y es que eso tampoco supuso la contención de la caída.

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Juan Andres Zamorano Farias

Ludopatía o juego patológico son términos para designar la enfermedad del jugador compulsivo, es decir, aquel individuo capaz de perderlo todo en juegos de azar, sin importar nada ni nadie.

La ludopatía es considerada por los psicólogos como una adicción, al igual como puede ser, por ejemplo, el uso contumaz y reiterativo de drogas psicoactivas u otro hábito considerado nocivo para el individuo y que a pesar de su efecto negativo provoca placer o gozo cuando se logra satisfacer. Recordemos que cualquier adicción reúne tres características básicas:

1.- Reiteración compulsiva de un hábito.

2.- El hábito causa daño o perjuicio a la persona.

3.- Satisfacerlo provoca placer.

El juego es una práctica tan antigua como el hombre. Los estudios demuestran que en todas las culturas y en todos los tiempos el ser humano ha desarrollado juegos de muy variada naturaleza (fuerza física, azar, deporte, ingenio, etc.)

Los animales también desarrollan juegos, pero más que nada limitados a sus habilidades físicas. Producto de la inteligencia, los humanos han ideado actividades lúdicas de mayor complejidad, donde interviene la astucia, la inteligencia, la intuición y el cálculo matemático de probabilidades.

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