Amalajer. Asociación Malagueña de Jugadores de Azar en Rehabilitación

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fuente: diariosur.es. Autora: Susana Zamora

A sus 63 años, empieza a ver la luz al final del túnel tras ocho años de terapia

No recuerda el día en que las compras tomaron el control de su vida. «Creo que estaba en la barriga de mi madre», ironiza José Miguel Mateo. Hoy, a sus 63 años, empieza a ver la luz al final del túnel tras ocho años de terapia. Siempre le gustó gastar, le hacía sentir «poderoso» cuando alardeaba con sus amigos de su última adquisición. Empezó «despilfarrando» la nómina que cobraba en el Registro de la Propiedad de Málaga; luego los ingresos que sumaba su esposa a la economía familiar; y al final el dinero que no tenía. «Llegaba el día 2 de cada mes y tenía que pedir un adelanto –confiesa–. No le hacía ascos a nada; lo mismo compraba ropa, que electrodomésticos o palos de golf, aunque el último juego lo tuviese casi sin estrenar. Daba igual».

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fuente: elpais.com

La compañía llamaba internamente “fraude amigo” a esta práctica y "ballenas" a los niños, un término sacado de los casinos

Eran los años del apogeo en Facebook de juegos como Angry Birds, PetVille o Ninja Saga, donde podían comprarse pócimas o armas para ganar más fácil. Los niños eran un público fijo y gastaban dinero con la tarjeta de sus inconscientes padres. Desde Facebook no solo sabían de esta práctica, sino que evitaron cambiar de métodos para evitarla.

Los padres metían una vez su tarjeta de crédito para comprar algo en el juego. Después, Facebook ya no advertía más y botones inocuos que daban poderes virtuales en realidad seguían cobrando a los padres despistados. Una encuesta interna de Facebook descubrió que muchos padres no sabían que la compañía conservaba los datos de la tarjeta ni que los niños podían usarla de nuevo sin ninguna contraseña o verificación, según publica Reveal, medio del Centro de Periodismo de Investigación de EEUU.

También llamaban “ballenas” a esos niños, un término que se usa en casinos para clientes despilfarradores

La compañía internamente llamaba “fraude amigo” a estos ingresos, en referencia a que un menor usara dinero en el juego sin el consentimiento de sus padres. También llamaban “ballenas” a esos niños, un término que se usa en casinos para clientes despilfarradores.

Facebook conocía con certeza la práctica: recibía peticiones de reembolso del dinero a través de las tarjetas un 9% de las veces. En el sector, recibir un 1% de reclamaciones ya es motivo de alarma. Facebook analizó por qué tanta gente les pedía el dinero de vuelta. Un 7% era por arrepentimiento del comprador. El otro 93% era un menor que usaba la tarjeta de sus padres o abuelos. Para el juego de Angry Birds, por ejemplo, la media de edad de los menores era de 5 años. En casi todos los casos, admite Facebook, los padres no creían que un niño pudiera usar repetidamente la tarjeta sin freno.

Documentos internos

La revelación procede de la publicación de 135 páginas –con restricciones– del sumario de un juicio de 2016 en Estados Unidos de las familias de varios niños en contra de Facebook. El Centro de Periodismo de Investigación pidió la publicación de esa documentación por interés público. Son básicamente documentos internos de Facebook de 2010 hasta 2014.

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fuente: lavanguardia.es

Desde edades tempranas, los niños y adolescentes tienen total disposición a la tecnología: adquieren pronto su primer smartphone, tablet u ordenador, tanto para fines educativos como de entretenimiento. Pese a que existen opciones como el control parental para restringir su acceso a determinadas webs o el tiempo que navegan, es imposible rastrear o conocer al 100% cuáles son sus usos y hábitos reales.

Uno de los grandes problemas que conllevan esta relación con la tecnología son las adicciones. Según datos ofrecidos por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), “un 20% de los menores de edad juega en línea y una parte importante lo hace casi cada vez que se conecta”. Por otro lado, afirman que “los adolescentes que usan Internet para jugar tienen hasta cuatro veces más probabilidadesde desarrollar problemas con el juego”.

En nuestro país, en cinco años ha aumentado un 369% el número de jugadores activos que apuestan a juegos de azar en línea. En 2013 había 239.465 personas y en 2018, 883.174. Las cifras indican que entre los juegos de azar en línea más populares, ocupan los primeros lugares las apuestas (52,40%), el casino (33,80%) y el póker (11,63%).

Leer más: Las apuestas en línea: una peligrosa adicción entre los adolescentes

El ganador del sorteo, zaragozano, tendrá que pagar 600 euros por las costas judiciales tras llevar a la ONCE a los tribunales y perder.

Un zaragozano que adquirió un boleto ganador de la ONCE se ha visto privado del premio de 20.000 euros y, por si fuera poco, va a tener que abonar otros 600 euros por llevar a la organización a juicio y perderlo. Su inscripción voluntaria en los registros autonómico y nacional de personas con problemas de juego, mediante los que se impide su entrada en bingos y casinos, choca de lleno con la normativa del sorteo. El interesado presentó un recurso contencioso-administrativo contra la ONCE, que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid terminó por desestimar.

El caso arrancó el 7 de marzo de 2017. Ese día, el demandante se personó en la delegación territorial de la ONCE en Aragón, en el paseo de Echegaray y Caballero, donde firmó como único solicitante el pago a su nombre del premio correspondiente al cupón Fin de Semana del sorteo celebrado dos días atrás, en plena Cincomarzada.

Leer más: Pierde los 20.000 euros de un boleto premiado por figurar en el registro de ludópatas

fuente: lavanguardia.es 

Un joven valenciano, que se quedó sin empresa por los juegos de azar, lucha ahora para acabar con la publicidad

Comprender. Es lo primero. La ludopatía empieza como todo, casi sin darte cuenta. Lo pruebas un día y no va mal. La famosa suerte del principiante parece que es verdad e incluso ganas. Y viene una segunda vez, también con premio. Y piensas, ‘en una semana he hecho más dinero que en un mes de trabajo...¡a seguir!’ Te sientes tocado por la varita de la suerte... Cuando quieres darte cuenta, estás de deudas hasta arriba, has perdido tu empresa y, lo peor de todo, no te reconoces, no sabes ni quién eres. Entonces sólo ves una salida... Subir a la azotea y...”.

Rafael Gorgues, de 32 años, diplomado en Gestión y Administración Pública, era un chico normal, con sus amigos, su fútbol, sus salidas en su pueblo, Llíria, próximo a València. El único juego que existía era el de su València. Hasta que un día, en una quedada para ver un partido, a alguien se le ocurrió apostar. “Era la Copa de la UEFA y el Valencia jugaba contra el Ludogorets. Me jugué un euro a que iba a meter Barragán, que hasta entonces no había marcado un gol en primera... ¿Sabes quién metió? Sí, Barragán. Gané 59 euros. ¡Ojalá hubiera perdido esa primera apuesta!”.

La siguiente vez que apostó fue en otro partido del Valencia. El equipo perdía 3-0 y Rafa apostó 5 euros, no sólo a que el Valencia remontaría, sino que Paco Alcacer metería los tres... Sí, ganó. 1.200 euros.

“¿No se dan cuenta de todas las vidas que está destrozando el juego? Yo tuve apoyo, muchos otros no”

Leer más: Ojalá hubiera perdido la primera apuesta

El club 'txuri-urdin' se convierte así en una excepción en el fútbol de elite en España. "Hay que cuidar los mensajes que se transmiten", sostiene el presidente Aperribay

La Real Sociedad juega este viernes contra el Deportivo Alavés. El equipo vitoriano lleva en su camiseta patrocinada por una casa de apuestas. Su hermano, el Baskonia de baloncesto, lleva publicidad de otra empresa distinta. También otros equipos vascos han firmado estos convenios. La propia Real Sociedad, en temporadas anteriores, recibió ingresos de este sector. Ahora sus socios y accionistas han dicho que no, que quieren ser la excepción.

Leer más: Los socios de la Real Sociedad votan no aceptar como patrocinadores a las casas de apuestas