Buenas Tardes a todos los presentes
Me llamo XXXXXXX, nacido en Cartaya y residente en La Palma del Condado (Huelva); pertenezco a AONUJER desde hace algunas 24 horas.
Yo no soy ni mejor ni peor de los que estamos aquí presente, cualquiera empezaría por el principio, yo voy a empezar por el final, sin la ayuda de mi Mujer, Monitores y Psicóloga, no hubiera podido salir del juego. Me indicaron como tenía que llevar las pautas.
La primera vez que acudí a AONUJER fue a principio del año 1992, por indicación de un amigo que sabía de esta Asociación y que conocía mi problema con las tragaperras lo que me llevo a dar este paso, la primera vez que le eche 5 duros a una máquina tragaperras, me tocaron 2,500 pesetas, ese fue el principio de mi calvario, pues en esa época empezaron a instalar nuevas máquinas, con mejores sonidos para mis oídos y luces más fluorescentes para mi vista.
Poco a poco fui cayendo en el mundo de las tragaperras y sucedió lo que tenía que suceder. Pues yo tenía novia que me dejo después de tres años, pues la situación se puso insostenible; las mentiras empezaron a aumentar como la espuma, yo trabajaba todos los días y cobraba pero el dinero nunca llegaba a mi casa pues en cualquier Bar me lo había gastado, cobrase más o cobrase menos. Yo me dedicaba a mariscar coquinas y cada vez me hacía falta más dinero, me las arregle para que me firmaran prestamos con cantidades importantes de la época; el préstamo más grande fue de 250.000 pesetas que me duraron la risa de un loco.
También empecé a robarle a mi madre todo lo que podía, la pobre por mucho que escondía el dinero, yo siempre lo encontraba, la tenía crucificada y ella me tapaba. Me estaba convirtiendo en un monstruo, mis amigos empezaron a darme de lado y a no contar conmigo para nada, me fui quedando solo, aislado de todos; solo tenía conocimiento para seguir jugando y probar las nuevas máquinas, pues recuerdo una que no tenía figuras y que aparecían de vez en cuando parpadeando, allí me gaste el sueldo mío y el de mi padre.
La pobre de mi madre sufría más de la cuenta pero seguía tapándome todo el daño que le hacía. Mi padre cansado de esta situación me hecho de casa, estuve tirado en la calle como un pordiosero, en esta situación estaba por mi adicción al juego, a la semana de estar en la calle, todos los días venia mi madre para que regresara a casa, cuando volví, jure y perjure que no volvería a pasar, hasta que pasaron dos meses y volví a lo mismo.
Con mi carita de santo, pedía dinero a todas las personas que conocía; llegando a la situación que no podía coger por algunas calles de Cartaya para no encontrarme con ellas; cuando me quedaba sin dinero le pedía a mi madre para gasolina y tabaco.
Estando al límite ya que las deudas me sobrepasaban pues ya no tenía a nadie a quien pedirle; tome una determinación embarcarme en los Barcos pesca de Angola lejos del juego, deudas y alcohol, aunque el alcohol no era mi problema, a veces tomaba alguna copa de forma moderada. Seis meses de agua y cielo, donde los lunes eran igual que los miércoles, los jueves igual que los domingos y los martes igual que los viernes, no existían días de fiesta. Todo lo que gane fue para pagar deudas, el día antes de irme para Angola me dieron 60.000 pesetas que las fulmine ese mismo día. Al regresar venía con las pilas cargadas, 6 meses sin jugar.
Poco tiempo duro como bien dice Jorge, el enanito se activó y al año tuve que acudir otra vez a los Barcos de pesca. Al regresar a casa otra vez empecé con las mentiras y los robos en casa, un dia mi madre me entrego una cantidad para pagar un recibo y ya sabréis el resultado, mi madre me preguntaba por él y yo le respondía que estaba en el cajón, a la vez que me decía a mí mismo que como iba a estar allí si me había gastado el dinero, pero yo seguía buscando por si aparecía por arte de magia.
El suicidio se estaba convirtiendo en mi día a día, cuerda al cuello, bote de pastilla en la mesita de noche, cuchillas para cortarme las venas, pues casi lo consigo con un rezón de un barco que me ate a los pies, cogí un bote y me fui a la mitad del rio y me tire, una vez bajo el agua, vi una luz y como pude llegue a la superficie. Después de aquello las aguas estaban tranquila, hasta que se enfurecieron y acudí a AONUJER, me acogió Jorge y me puso todas las cartas encima de la mesa para dejar el juego. Pues yo creí que no habría nadie peor que yo. El problema era el mismo para todos, solo se diferenciaban en las grandes cantidades que se jugaba cada uno.
Empecé con las Terapias muy bien, antes de un mes ya no me gustaba lo que decían los Monitores, pues le ponía excusas a cualquier cosa que me decían, la pobre de mi madre era la que me acompañaba, pero la mujer no se enteraba de nada, pues se conformaba con que no jugara, pues me aproveche de su inocencia.
Cada vez que me tocaba Jorge de Monitor, ponía la vista nublaba para no verlo y oídos sordos a lo que decía cuando entraba en la Terapia y cuando lo veía decía para mi otra vez le toca al tío este, ya os podéis imaginar el resultado, antes de una año abandone otra vez la Asociación, pues incluso en las ultimas Terapias ya estaba jugando y creció de nuevo el embrollo, mi padre me decía volvemos a las andadas.
Estuve tranquilo un tiempo y mi padre se confió y me dio 10.000 pesetas para comprar marisco en Portugal, las mismas que me gaste en un Bar no muy lejos de mi casa, ahora tenía que ir a Portugal y decirle al portugués que me diera el marisco y que se lo pagaría al dia siguiente y la pobre de mi Madre sufriendo y tapándome, agotado y sin recursos para afrontar el dia a dia, llame a la Asociación y de nuevo me abrieron las puertas, la paz y el bienestar volvieron a mí. En esta ocasión llegue a los martes en Terapia conjunta con la Psicóloga, todo iba estupendamente, pero de nuevo apareció el enano o tal vez puedo decir que nunca se fue y antes de que me dieran el supuesto Alta, volví a abandonar la Asociación. En esta ocasión si controle un poco la situación pues encontré un trabajo en los albañiles, cobraba al mes y pagaba mis cosas y el resto a las tragaperras.
Mi Madre esperando que le diera algo como le iba a dar si a los dos días ya le estaba pidiendo dinero para la gasolina, ella me compraba el tabaco y me arreglaba el costo. Lo cierto es que he sido un miserable y un maltratador con mi Madre.
Mi vida se había convertido en trabajar, jugar, soledad y amargura y antes esta situación, algunas personas me decían que porque no acudía a Juan y Medio, yo no quería por el temor que dijesen ¿Mira ese que hace ay? Si la única compañía que tiene son las máquinas tragaperras.
Me anime y fui al programa y me llamo mi actual mujer, y en la tele no conté nada de mi adicción al juego. Conocí a Valle y la coincidencia de que vivía en el mismo pueblo donde yo trabajaba, La Palma del Condado, con la cual empezamos a vernos todos los días.
Pues algo cambio, ya que coincidíamos en muchos aspectos y nos íbamos entendiendo, debido a la edad que teníamos hablamos de casarnos.
Una vez de casados ya le conté lo que me había pasado con el juego y que había estado en una Asociación, pues no le importo y me dijo que era cosa del pasado, que teníamos que mirar para el futuro, yo le conté lo que me intereso, no toda la verdad, desde que nos conocimos apenas jugaba. Nos casamos en septiembre de 2007 y todo iba bien; pues al cabo de unos años el enano volvió a despertarse un dia me gaste todo el dinero del mes en una tarde, volví a la casa arrastrándome, llorando maldiciéndome y suplicando que esa era la última vez.
Valle lo acepto y seguimos para adelante, por entonces su Madre vivía y la ingresaron en el Hospital y mi mujer se tenía que quedar con ella precisamente el dia que cobraba ya veréis, cuando cerro el Salón de Juegos sobre la una de la madrugada, la llame y le dije voy para el Hospital tenemos que hablar, le conté que me había gastado todo el sueldo, le dije que no se merecía eso y que me iba con mi madre s Cartaya, me convenció para que no lo hiciera, y que las cosas se podían arreglar.
Empezamos de nuevo y todo iba bien me daba 3 euros para un café o una cerveza y lo que me sobraba a las tragaperras, cuando me tocaba algo lo guardaba para el día siguiente.
Así transcurrían los días hasta que llego el fatídico día, después de una fuerte discusión la mande a donde no tenía que haberla mandado un sábado por la noche, me quede a dormir en la calle y el domingo por la mañana le pedí a un hombre 200 euros y a otro sobre el mediodía 300 euros, ya al atardecer no tenía ni un euro.
El lunes por la mañana fui al Banco a sacar 500 euros para pagar, pero saque 1.500 euros, Valle llego antes que yo oliéndose el percal y también saco la misma cantidad que yo.
Sobre las 4 de la tarde llame a Valle y le dije que no estaba bien lo que estaba haciendo quedamos para hablar en una plazoleta y allí le expuse que la mejor solución era acudir a AONUJER, así que fuimos y nos acogió Jorge, empezamos las Terapias, esta vez si que se cumplieron las pautas a rajatablas y nos llevamos unos 4 años, hasta que nos dieron el Alta, pero seguimos siendo Socios y asistiendo a las Terapias Sociales todos los meses y a casi todos los eventos que realiza la Asociación.
Por ultimo tengo que decir que he sido una persona servicial para todos, pero maligno, asqueroso, mentiroso perjudicial y todos los descalificativos negativos vistos y por haber para mi familia, para mi esposa y sobre todo para mi madre y para mí mismo. AONUJER me devolvió la vida.
Gracias por escucharme.
Torremolinos Marzo de 2025