Amalajer. Asociación Malagueña de Jugadores de Azar en Rehabilitación

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fuente: lavanguardia.com

“Prohibidme los videojuegos, es lo mejor para mi”: la desesperada carta de un niño de 8 años adicto a Fortnite

El niño, de tan solo 8 años, escribió la carta a sus padres tras darse cuenta que pasaba demasiadas horas jugando al videojuego ‘Fortnite’

En esta era de nuevas tecnologías que estamos viviendo, no hay niño o adolescente que no haya pasado un rato jugando a algún videojuego. Son cada vez más populares entre los jóvenes, y se han convertido en una herramienta para socializarse prácticamente imprescindible, lo que ha hecho que en ocasiones los más jóvenes hagan un uso descontrolado que puede acabar en una adicción. Hay juegos que exigen tanta dedicación que los niños se pasan horas y horas frente a la pantalla, y comienza a ser preocupante. Sin ir más lejos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un informe en 2019 en el que catalogaba el abuso de los videojuegos como un trastorno.

Arnau tiene solo ocho años, pero ya ha sido capaz de darse cuenta que pasaba demasiado tiempo jugando a videojuegos. Tanto, que decidió escribirle una carta a sus padres para pedirles ayuda y que le prohibiesen jugar. Su madre, Victoria, ha decidido hacer pública esta carta en Twitter para solicitar consejo del psicólogo infantil Alberto Solers y, de paso, concienciar a otros padres de la dura realidad de esta situación, que no debe ser ignorada.

“Mi hijo, excelente estudiante y deportista, tiene 8 años y hoy me ha escrito esto”, escribe Victoria, “Es tan maduro y tan doloroso leer esto”.

En la foto se puede leer cómo Arnau pide ayuda para poder dejar de jugar al videojuego Fortnite, que dice consume todo su tiempo, que antes dedicaba a la música o a los deportes. “Era yo mismo, no el de ahora, que me la paso todo el día en el Fortnite”, dice el niño, que asume que se “merece” que le prohíban jugar, y así se lo pide a sus padres.

La publicación ha resonado entre los usuarios de Twitter, que no han dudado en prestarle su apoyo y asegurarle que no es la única que está viviendo una situación así.

Leer más: Primer niño en autoprohibirse Fornite pidiéndoselo a sus padres

Que la tecnología ha venido para quedarse es un hecho innegable. Hoy dia es raro quien no dispone de un smartphone, maneje las redes sociales, consulte información a través de internet, compre online, vea películas o series y un largo etcétera. Nos ofrece un abanico infinito de posibilidades y su uso intuitivo ha propiciado su propagación e implantación en la sociedad a una velocidad vertiginosa y sin precedentes. La tecnología, en lineas generales, ha mejorado y simplificado nuestras vidas, pero su rápida implantación no está exenta de riesgos. Ha cambiado el modo de relacionarnos con los demás, las rutinas familiares, ha fomentado el individualismo en detrimento de las relaciones sociales físicas...

Nos hemos acostumbrado a ella y la hemos incorporado a nuestros hogares como un miembro más de nuestra familia. A nadie le sorprende hoy dia ver como una familia va de viaje en el coche y los niños van detras con la tablet viendo dibujos, o cuando salimos a tomar algo y se ven los padres charlando distendidamente mientras los pequeños estan inmersos en el juego del móvil de moda. Los padres muchas veces no son conscientes de los riesgos que entrañan el uso de la tecnología a edad temprana, ni como puede afectar el uso y abuso de la tecnología en el desarrollo de su hijo. Y yo me pregunto, ¿los padres cuentan con la información suficiente para saber diferenciar un uso racional y adaptado a la edad del menor de un abuso de la tecnologia?

¿Conocen los padres las enormes posibilidades de que su hijo sea víctima de un delito a través de la tecnología? ¿y de la posibilidad de que su hijo sea el AUTOR del delito?

Figuras como el ciberbullying, el sexting o el grooming son términos que suenan lejanos a la mayoria de los padres de niños pequeños, pero que ya no son tan extraños entre padres de adolescentes, cuando ya se han encontrado con el problema y tienen que aprender ellos a afrontarlo, o se sorprenden con una faceta de su hijo o hija totalmente desconocida y entonces ¿como actuar?

Leer más: Adolescentes, padres y tecnología: la familia vulnerable

Durán reprocha al Gobierno andaluz que no luche contra la ludopatía y la adicción al juego

 

El parlamentario andaluz del PSOE por Córdoba Juan Pablo Durán ha criticado que el Gobierno andaluz apueste por bonificar el juego después de que la Junta de Andalucía haya decidido establecer una bonificación del 100 por cien en la cuota trimestral que pagan los propietarios de las máquinas recreativas y de azar. 

Durán ha señalado que “es incomprensible que el Gobierno de PP y Cs ayude a este sector en lugar de luchar contra la ludopatía y la adicción al juego, un problema que afecta a miles de familias en nuestra comunidad autónoma y en nuestra provincia”. 

Leer más: El PSOE critica la bonificación de la Junta de Andalucía a las máquinas recreativas

El infierno de la ludopatía,

La enfermedad del siglo XXI

Reportaje de Covadonga González Medina

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http://www.azajer.com/adjuntos/esto_no_es_un_juego_covadonga_gonzalez.pdf

A la voz de alerta de Francisco, que dedicó El Vídeo del Papa del mes de abril al tema de las nuevas adicciones, se suma la de las asociaciones del sector, que han advertido recientemente de un aumento de los casos y piden al Gobierno la suspensión temporal del juego online mientras esté vigente el Estado de alarma y el confinamiento

A Alejandro Torres su adicción a los juegos de azar le costó muy caro. En el sentido literal de la expresión, porque «me llegué a gastar 1.000 euros cada día durante demasiado tiempo». Pero también en el figurado: «Pasé tres años catastróficos. Me fui de mi casa, me alejé de mi familia, perdí amigos, lo perdí todo. La adicción me reventó por dentro a todos los niveles», confiesa en conversación con Alfa y Omega.

Su calvario, aunque él entonces no lo veía como tal, comenzó cuando a los 16 años cruzó por primera vez la puerta de un salón de juegos. «A pesar de ser menor de edad, realmente no tuve que colarme, sino que entré por la puerta como cualquier otro cliente». Allí empezó a gastarse los diez euros que su abuela le daba los domingos. Pero con el paso de las meses, comenzó a multiplicar ese gasto por 100 y, en dos años, los diez euros de la abuela se convirtieron en 1.000 cada día, cantidad que conseguía «de cualquier forma para intentar satisfacer mi adición», explica Torres, sin querer entrar en más detalles.

Entonces, el joven se convirtió en un esclavo. «Los años que me tiré jugando no tenía ninguna capacidad de decisión. Perdí por completo la libertad y la dignidad. Salía de casa diciendo que no iba a jugar y acababa jugando. Volvía a casa y me ponía a jugar de forma online durante horas. Juraba por todos mis seres queridos que no iba a volver a caer en aquello... y tropezaba de nuevo».

Alejandro Torres empezó a recuperar el control de su vida precisamente un día que estaba ebrio, cuando intentaba volver a casa después de salir a jugar. «En ese momento ya me había independizado, pero aquel día había perdido las llaves de mi casa y llamé a mi hermano para que me diera la copia que le había dado. Al llegar a casa de mis padres, me abrió la puerta y me volvió a preguntar si tenía problemas con el juego. Hasta entonces no lo había querido confesar, y no me había dejado ayudar. En aquel momento estaba completamente solo, hundido en la miseria tanto personal como económica, así que, ante la pregunta de mi hermano, me derrumbé. Se lo conté todo y poco tiempo después entré en rehabilitación en Amalajer (Asociación Malagueña de Jugadores de Azar en Rehabilitación)».

El joven, que en unas pocas semanas cumplirá 23 años, considera que esta decisión le salvó la vida. «En la situación en la que me encontraba, el juego solo me ofrecía tres salidas: el psiquiátrico, por volverme loco; la cárcel, por delinquir para pagar mi adicción, o la muerte, al ser real la posibilidad de que alguien me diera cualquier día un susto y me quitaran de en medio», asegura.

El monstruo en casa

Algo parecido piensa ante la situación de confinamiento en la que nos encontramos. «Si me hubiera pillado en la época en la que jugaba, me hubiera reventado por dentro. Hubiera terminado gastándome en el juego el dinero que necesitaba para comer». Por ello, el joven no puede dejar de pensar estos días «en todos aquellos jugadores adictos –en España hay 400.000 según la Dirección General del Juego– que se encuentran en sus casas» a merced de la tecnología y de otras sustancias como el alcohol –que según los expertos suelen aparecer relacionadas con las apuestas–, ni en «los no adictos que caerán en las garras del juego al estar todo el día encerrados».

En su caso, lo está «llevando relativamente bien porque recibo mucha ayuda de forma telemática por parte de la asociación». «Sigo con el grupo de terapia con mis compañeros y con los terapeutas. Me siento muy acompañado», concluye Torres, que no quiere despedirse sin antes alertar del riesgo de «matar el tiempo de forma abusiva con los juegos de azar online ante esta situación tan particular que estamos viviendo. Es como tener al monstruo en casa».

Aumento de casos

Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos por advertir del peligro, así como los del Papa Francisco –el Pontífice dedicó la edición de abril de El Vídeo del Papa a alertar frente a «la adicción al juego, a la pornografía, a internet y los peligros del espacio virtual» a la vez que pedía oraciones «para que todas las personas bajo la influencia de las adicciones puedan estar bien ayudadas y acompañadas»–, ya es demasiado tarde para algunas personas.

Todavía no es posible presentar datos concluyentes porque la situación de confinamiento sigue vigente. El último estudio disponible, realizado por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) con el apoyo de la Delegación de Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, tiene fecha de enero y revela que, hasta entonces, el número de jóvenes entre 14 y 18 años que han jugado con dinero online había aumentado casi cuatro puntos porcentuales, y casi diez puntos quienes lo habían hecho presencialmente. Pero entidades como la Red de Atención a las Adicciones (UNAD) o la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (Fejar) han alertado en las últimas semanas del posible aumento de casos durante el encierro, que revela el «importante crecimiento de peticiones de ayuda que estamos recibiendo», asegura José Luis Rabadán Rituerto, médico especialista en adicciones de UNAD.

Este aumento de casos ha llevado a las asociaciones del sector a «pedir al Gobierno que suspenda el juego online mientras esté vigente el Estado de alarma», subraya Rabadán. El Ejecutivo de Sánchez no ha llegado hasta ese extremo, pero sí ha limitado la publicidad de los juegos de azar y las apuestas online. Hasta que no concluya el encierro ciudadano solo se podrán emitir comunicaciones comerciales relacionadas con los juegos de azar entra la una y las cinco de la madrugada.

«Es un primer paso, porque si hubiéramos podido tomar la tensión a los adictos en esta situación de confinamiento durante su exposición a este tipo de anuncios, estoy convencido de que les hubiera subido la frecuencia cardiaca, la frecuencia respiratoria y la respuesta vegetativa a ese estímulo. Espero que esta medida se consolide para siempre», pide el médico especialista de UNAD, organización formada por 217 entidades repartidas por toda España.

La familia como terapia

Más que en la limitación de la publicidad, la psicóloga del Centro de Atención Integral a la Familia (CAIF) de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) Ana Ozcáriz confía en el efecto terapéutico de la familia contra los comportamientos adictivos en relación a la tecnología. «Habitualmente hay un interés de los padres porque sus hijos estén bien, por ver en qué están ocupando su tiempo». Sin embargo, «esto por sí solo no es suficiente», advierte la psicóloga, porque «la adición puede llegar a afectar a familias que viven una aparente normalidad».

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