Amalajer. Asociación Malagueña de Jugadores de Azar en Rehabilitación

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La Opini&oacuten de M&aacutelaga

Cuando internet se convierte en una adicción.

Hacerse sus necesidades encima por no perder de vista la pantalla del ordenador, bajar el rendimiento escolar por estar más pendientes de la vida virtual que la real e incluso sufrir un extraño Síndrome de Diógenes en el que la basura se sustituye por aparatos de la tecnología más puntera. La imagen de una persona consumiendo algún tipo de droga o jugando a las máquinas tragaperras es quizá la más recurrente a la hora de pensar en alguien que tiene algún tipo de adicción pero éstas, como tantas otras cosas, evolucionan y surgen a raíz de elementos que antes no formaban parte de nuestro escenario.

Los móviles, las redes sociales... Las nuevas tecnologías, en definitiva, han dado pie a nuevos problemas que llegan a convertirse en un adicción.

Se incluyen dentro de las adicciones sin sustancia, grupo al que pertenecen el sexo, la ludopatía, las compras o la vigorexia. Su diferencia radica en que no necesitan meter ningún tipo de sustancia en su cuerpo pero cambian hábitos de comportamiento y llegan a desvirtuar la realidad.

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En enero se disparan los artículos de ocasión, la última oportunidad o el todo al 50%. Pero las compras no existen sólo en Rebajas, el periodo navideño es un punto fuerte para que, con o sin excusa, compremos más que en otras épocas. De hecho y según informaciones proporcionadas por la Confederación Española de Comercio (CEC), este último diciembre ha sido el único desde 2006 en obtener un dato positivo.

"En la actualidad, ha habido una liberalización del periodo de rebajas (cada comercio puede poner sus artículos más baratos cuando quiera) y con ello se está perdiendo el concepto psicológico de las Rebajas, ya no existen los aluviones que veíamos antes", comentan desde la CEC.

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La adicción al teléfono móvil es, para muchos, la enfermedad del siglo XXI. Tanto que, según los expertos, el miedo a estar sin el teléfono se puede diagnosticar ya como un trastorno para una gran parte de la población, sin que los afectados sean conscientes de ello.

El mejor teléfono móvil, ya sea con internet o sin él, un smartphone o un "zapatófono" de toda la vida, es aquel que usamos sólo cuando de verdad nos es útil. Y aquel del que podemos prescindir sin que nos ocasione ningún tipo de alteración. ¿Cuántos están en condiciones, hoy en día, de poder decirlo?

Que levante la mano quién es capaz de dejarse el móvil en casa y no tener un deseo irrefrenable de volver a por él. Quién se ha quedado sin batería una tarde y no ha tenido la sensación de estar ilocalizable. Quién ha salido sin teléfono y no ha albergado la sospecha de que precisamente esas horas recibirá una llamada importante que no podrá atender. Y sobre todo: quién ha salido del cine o del teatro en alguna ocasión y ha aguantado hasta la puerta de la calle sin revisar sus llamadas o mensajes perdidos.

Quien no pueda responder satisfactoriamente a estas preguntas, que se quede con este nombre: nomofobia. Es el término, abreviatura de la expresión inglesa 'no-mobile-phone phobia', que los expertos han puesto al miedo a estar sin el teléfono móvil, y que –dicen- es la enfermedad del siglo XXI. ¿Cuántos usuarios de este dispositivo la padecen?

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Hay mucho peligro al conducir y utilizar el móvil al mismo tiempo. Pero también hay muchos inconvenientes al caminar y no apartar la vista del teléfono. Según un estudio realizado por Pew Research, un 53% de las personas se ha tropezado o ha chocado a alguien en la calle por andar mirando el móvil.

Se han reportado otras consecuencias mayores de caminar mirando al móvil. El diciembre de 2013, una mujer en Australia tuvo que serrescatada de las gélidas aguas del Puerto de Phillip Bay en Melbourne a las que se precipitó mientras miraba su página en Facebook. Según reportó la policía local, la chica iba ensimismada en el dispositivo y no se percató que finalizaba el muelle, por lo que cayó al mar.

Otro caso famoso fue el de una chica que se precipitó en la fuente de un centro comercial en Pennsylvania mientras enviaba mensajes. El episodio fue grabado y se convirtió en un vídeo viral con más de 1.500.000 visitas en menos de una semana (ya posee más de cuatro millones). La chica decidió demandar al centro comercial por no prestarle ayuda.

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El presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, ha confirmado este miércoles que están en conversaciones con una empresa americana, de la que no puede dar más detalles, para que invierta en la región.

Así lo ha indicado esta noche González a los medios antes de una cena con inversores extranjeros con motivo de la IV edición del Spain Investors Day que se celebra durante dos jornadas en Madrid, en la que ha participado junto con la presidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Elvira Rodríguez.

Tras el fracaso de Eurovegas, González ha señalado que su Gobierno está intentando hacer más atractiva la economía madrileña, con rebajas fiscales y medidas de liberalización, y que va a seguir trabajando para que venga a la región inversión extranjera a la Comunidad de Madrid.

El presidente autonómico ha hecho estas declaraciones después de que el secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, asegurara este miércoles que tras el viaje oficial a EEUU, en las próximas semanas se espera el anuncio de "dos inversiones importantes" en España en el sector de la distribución comercial y de las nuevas tecnologías.

El Spain Investors Day es un encuentro financiero que en esta IV edición ha permitido reunir a unos 280 inversores de quince países con responsables de las grandes empresas españolas cotizadas.

Un 7% de la población padece el trastorno de compra compulsiva, que se da en la misma proporción en hombres y mujeres, según ha informado hoy el Hospital de Bellvitge.

El centro catalán es pionero en el tratamiento de este trastorno y lo hace atendiendo otros problemas asociados al síndrome, como el estrés o las alteraciones emocionales. El hospital aplica un programa de tratamiento protocolizado e integral para tratar a estas personas y atiende a los pacientes no solo desde una orientación cognitivo-conductual, sino que también asiste a la familia.

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