José Miguel Mateo, comprador compulsivo: «Las compras online fueron mi perdición»

fuente: diariosur.es. Autora: Susana Zamora

A sus 63 años, empieza a ver la luz al final del túnel tras ocho años de terapia

No recuerda el día en que las compras tomaron el control de su vida. «Creo que estaba en la barriga de mi madre», ironiza José Miguel Mateo. Hoy, a sus 63 años, empieza a ver la luz al final del túnel tras ocho años de terapia. Siempre le gustó gastar, le hacía sentir «poderoso» cuando alardeaba con sus amigos de su última adquisición. Empezó «despilfarrando» la nómina que cobraba en el Registro de la Propiedad de Málaga; luego los ingresos que sumaba su esposa a la economía familiar; y al final el dinero que no tenía. «Llegaba el día 2 de cada mes y tenía que pedir un adelanto –confiesa–. No le hacía ascos a nada; lo mismo compraba ropa, que electrodomésticos o palos de golf, aunque el último juego lo tuviese casi sin estrenar. Daba igual».

A Mateo le llegó la ruina familiar y económica con el comercio electrónico. «Para un comprador compulsivo como era yo, internet fue la perdición; veneno puro», describe. Aquel universo infinito de posibilidades no hizo más que profundizar el agujero en el que ya estaba metido. Años en los que ni él ni nadie pusieron obstáculos a aquel desenfreno acabaron por enterrarle en un pozo del que ha sido «muy complicado» salir.

Llegó a generar más de 100.000 euros de deuda en compras, y sólo ha podido superar su compulsión con la ayuda de Amalajer, asociación que este año cumple tres décadas trabajando en la rehabilitación de personas con alguna adicción. Mateo gastaba en internet el doble que en las tiendas físicas. «Nadie me conocía, compraba a cualquier hora y el pago con un clic resultaba tan sencillo y veloz que parecía que no gastabas. Luego escondía todo y nadie se enteraba de nada», admite. Su mujer lo corrobora. Vivió con una venda en los ojos: «El adicto es una persona manipuladora, mentirosa y con habilidad para crear un mundo paralelo. Yo veía cosas raras, pero nunca imaginas lo que realmente está pasando, hasta que un día te cortan el agua y se descubre todo».

La motivación de gastar

Hasta ese momento, «¿quién pide ayuda?», se pregunta el psicólogo clínico Manuel Oliva. «Solo lo hacen cuando entran en conflicto con su entorno o su actividad condiciona ya demasiado su vida», aclara. Para este experto, las causas que llevan a alguien a comprar compulsivamente hay que buscarlas inicialmente en las dosis de satisfacción que le produce la acción. «Son personas que encuentran en las compras una vía de escape emocional –sostiene–. En la base del 80% de los casos hay trastornos depresivos y de ansiedad».

El especialista, autor de la novela psicológica 'Nadie lo sabrá nunca', precisa que, una vez realizada la transacción, los compradores compulsivos se suelen sentir decepcionados y afligidos por sentimientos de culpa. Sin embargo, y pese a las facilidades para devolver los pedidos y recuperar el dinero, quienes sufren esta adicción no suelen hacerlo. «La devolución nunca es premeditada –argumenta Oliva–. El comprador compulsivo no consume nunca pensando en que lo va a devolver; perdería la motivación de gastar».